
Por Luis Bruschtein.-El ex presidente Eduardo Duhalde ganó en las bases de
la Antártida y en Recoleta. Después perdió en la inmensa mayoría de los barrios peronistas. Porque en ninguno de los dos casos anteriores se trata de votos peronistas reales aunque, como en una vieja postal borrosa, el hombre de Lomas se proclame un verdadero peronista, “de Juan Perón y de Eva Duarte”. En
la Antártida y en Recoleta les importa un corno qué clase de peronista sea. No lo votaron por eso. Mejor dicho, lo votaron a pesar de eso.
A los antiperonistas recoletos les alegra el oído cualquier cosa que hable mal de Cristina Kirchner y se afilan los colmillos cuando escuchan las macarteadas de un supuesto peronista de verdad sobre “los carteles de organizaciones subversivas y flameantes banderas que no forman parte del ser nacional”. Todo eso, según el ex presidente, flameaba en los actos del kirchnerismo, que fue apoyado por el 90 por ciento de los peronistas.