Por Eduardo Febbro.-Muammar Khadafi, el tirano preferido de Occidente –después de Saddam Hussein– amanece bajo el rugido de los aviones y las bombas de sus antiguos socios de negocios. Al principio de la tarde de ayer, un avión francés sobrevoló el cielo libio y a las 16.45 GMT la primera bomba europea cayó en suelo libio e hizo blanco contra un vehículo militar. “Era un vehículo enemigo que amenazaba a la población civil”, explicó el portavoz del estado mayor de las fuerzas armadas francesas, Thierry Bruckhard. Así comenzó el operativo Odisea del Amanecer.
“El coronel Khadafi ha despreciado la advertencia de la comunidad internacional”, dijo el presidente francés Nicolas Sarkozy. Acto seguido, Francia emprendió sola la primera fase de la intervención militar en Libia respaldada en la base jurídica de la resolución 1973 de la ONU votada el jueves y precedida de una inenarrable serie de bravuconadas y provocaciones mutuas, aproximaciones, crímenes y regateos diplomáticos que condujeron al desenlace de ayer.
Todo apuntaba a pensar que París lideraría la acción y que se internaría sin otro apoyo que el de Londres en la neutralización de los objetivos libios. “Resulta claro que Francia asume el liderazgo de la acción militar en el cielo libio”, dijo el primer ministro belga, Yves Lanterne. Pero horas después, Gran Bretaña y Estados Unidos se sumaron al protagonismo. Sus barcos de guerra y submarinos lanzaron 110 misiles, esencialmente Tomahawk, contra las baterías antimisiles libias. Luego Gran Bretaña sacó sus aviones, que se agregaron a los 20 franceses (Rafale y Mirage 2000D) que abrieron la ofensiva. Así, tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU asumieron la plena responsabilidad operativa de la nueva campaña contra un régimen árabe. Khadafi les respondió amenazando con atacar “blancos civiles en el Mediterráneo”.
