lunes, 24 de octubre de 2016

Cinco renombrados jueces escuchan a 30 testigos que describen crímenes contra la humanidad en el Tribunal Monsanto


Ecowatch


Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García



El último fin de semana [14 a 16 de octubre], agricultores, científicos y activistas de todo el mundo se reunieron en el Tribunal Monsanto en La Haya, Países Bajos, para presentar el proceso contra la destrucción provocada por uno de los gigantes corporativos que promueven la agricultura industrial.

 Tribunal Monsanto reunido en La Haya el 15 de octubre
El simbólico tribunal apuntaba a que Monsanto –gigante del agronegocio– rindiera cuentas por las supuestas atrocidades cometidas contra la humanidad y el medio ambiente. Este acontecimiento no termina aquí. Sus ecos llegarán al sistema alimentario del mundo en la medida que los participantes del tribunal lleven, de regreso a su país, las lecciones, las soluciones y las renovadas esperanzas de un cambio.

Las juezas Tulkens y Dior en el primer día del tribunal
Cinco jueces de renombre internacional escucharon a 30 testigos. Los expertos dieron su informe sobre los daños medioambientales producidos por Monsanto. Un testimonio describió la forma en que el monocultivo ha resultado en una gran pérdida de la diversidad de las semillas. El patentamiento de las semillas ha sido comparado con una nueva forma de colonización.
 Seng Channeang, pequeña productora rural camboyana
Estos testimonios proporcionarán a los pueblos de todo el mundo un expediente bien documentado que podrá ser utilizado en juicios que se inicien contra otras corporaciones similares.
“Aunque nuestro trabajo no es vinculante, es completamente legal”, dijo Arnaud Apoteker, miembro del comité directivo del tribunal. “Los testigos han presentado casos reales ante jueces igualmente reales. Las lecciones de este encuentro pueden ser utilizadas en próximas batallas en cada país.
Uno de los 30 testigos, Feliciano Ucam Poot, campesino maya llegado de México, presentó pruebas para sostener su acusación de que el glifosato y otros productos químicos están vinculados con enfermedades infantiles.
“Antes de la introducción del glifosato y otros agroquímicos, no había visto que nuestra gente padeciera enfermedades como estas”, dijo. “Muchas personas están sufriendo igual que nosotros; este tribunal se asegurará de que nuestro relato será escuchado en todo el mundo.”
 Un momento de la conferencia de prensa del Tribunal Monsanto, 15 de octubre
“¿Acaso necesitamos todos esos agroquímicos para alimentar el mundo?”, preguntó Hans Herren, prestigioso científico y presidente del Instituto Milenio en el Tribunal Monsanto. “Reduciendo el desperdicio de alimentos podríamos dar de comer a 10 millones de personas. Nuestra necesidad es producir más salud por hectárea, no más calorías por unidad de superficie”, dijo.

El Estado Islámico provoca un desastre ecológico mientras huye de Mosul

En su retirada ante la ofensiva del Ejército iraquí, los yihadistas incendiaron una planta de azufre, liberando grandes cantidades de gases tóxicos.
Las fuerzas gubernamentales iraquíes han logrado acercarse a unos 8 kilómetros de la ciudad de Mosul, que permanece controlada por los yihadistas, según informan los medios.

Tras una semana de batalla por la localidad, las tropas iraquíes, junto con las fuerzas kurdas, están registrando importantes avances.

Las secuelas de los crímenes perpetrados por el Estado Islámico perduran aun cuando ya no queda rastro de su llamado califato.

En su retirada ante la ofensiva del Ejército iraquí, los yihadistas incendiaron una planta de azufre, liberando grandes cantidades de gases tóxicos. Debido a ello, más de 1.000 personas sufrieron problemas respiratorios.

"Hemos restablecido el control sobre la planta de azufre de Mishraq, utilizada por los terroristas durante años para fabricar artefactos explosivos. También hemos recuperado 56 pozos petrolíferos, que proveían de combustible a los vehículos de los yihadistas. Hasta el momento hemos liberado 48 aldeas en la zona", ha señalado el comandante de las fuerzas nacionales de Policía, el coronel general Raed Judat.

Al sur de Mosul, la ofensiva para expulsar el Estado Islámico prosigue en un ambiente casi apocalíptico, con el cielo cubierto por una densa nube negra.  Los radicales incendiaron los yacimientos de petróleo para crear una cortina de humo y ocultarse de los bombardeos aéreos. Con este mismo objetivo queman también grandes cantidades de neumáticos.

"Nos salvaron de este infierno"

Las zonas liberadas están al borde de un desastre ecológico. 
Pero aun así, la alegría de los residentes supera su sufrimiento por la devastación que dejó detrás el grupo extremista.

Uno de los residentes de la zona compartía su alegría con RT: "Las fuerzas de seguridad nos tratan bien, que Alá los bendiga. ¡Hemos vivido tantos horrores! Nos salvaron de este infierno. Por fin han llegado, gracias a Dios".

A su paso, el Estado Islámico deja muerte y destrucción como una verdadera plaga que arrasa con todo a su alrededor. Sin embargo, mientras más fuerte es golpeada la población, más grande es la esperanza de comenzar una nueva vida, libre del terrorismo.

La operación para recuperar Mosul, situada en el norte de Irak y que fue invadida por los yihadistas en 2014, comenzó el 16 de octubre. En la ofensiva, apoyada por la coalición internacional liderada por EE.UU., también participan milicias kurdas.