| Manu querido!!! |
Por Guillem Ferrer .-Alma rebelde… Buena persona… Sabe
observar… y escuchar y así aprende… Tiene una sensibilidad extraordinaria.
Eterno músico de barrio, cuenta cuentos, poeta, raíces
rockeras, en deuda con el reggae, pendiente de los tambores africanos,
enganchado a la rumba, electrónico si se tercia, cantinero siempre… dicen que
le canta a la historia y le hace bailar.
No se sabe si la música puede cambiar el mundo, pero sí
puede cambiar el momento. Manu lo hace en cada concierto, desde el corazón, con
conciencia. Su misión es dar voz a los que no la tienen…
Nómada artista, giramundos infinito buscando un ideal… es un
activista de primera fila. Lo saben en la plaza del Zócalo de Méjico, concierto
gratis con 150.000 personas aclamando al Subcomandante Marcos; en Praga en el
2000 en una manifestación contra el FMI sus canciones sirven de himno a los
jóvenes anticapitalistas. Lo dicen en las chabolas de Río, en el Hospital
psiquiátrico Borda de Argentina, colaborando con Radio Colifata dirigida por
los locos, en el foro de Porto Alegre, en Génova, en Mali, en Barcelona. Lo
cuentan las mujeres y los músicos de la calle, lo siente la Pachamama …
Es un ciudadano del mundo del presente que no reconoce
fronteras… una hoja al viento… ¿Bob Marley siglo XX… Manu Chao siglo XXI?
Sabemos de tu pasión por los viajes, y queremos proponerte
un viaje. Antes de empezar, queremos que hagas una lista de las cosas que tú
piensas que son esenciales en la vida. Y vamos hablando de ellas despacito,
como si fuera un viajecito… poco a poco.
La palabra básica es la armonía. Si vives en armonía, vives
bien. Si te relacionas con armonía, te relacionas bien. Si trabajas con
armonía, trabajas bien. Cuando llevas una cierta armonía interna, todo es más
fácil. No tienes angustias de falsos problemas. La relación con los otros es
mucho más fácil porque estás mucho más abierto y más sereno.
¿Cómo trabajas para estar en armonía contigo mismo?
Es una búsqueda de cada día. Es una búsqueda personal pero
creo que se tendría que enseñar en las escuelas. A mi me enseñaron muy poco de
eso en la escuela. En la escuela aprendí a ser racional pero ser racional no es
suficiente, es una parte muy pequeña de lo que hace falta aprender. Y para
aprender a tener armonía ser racional me ha hecho perder muchísimo tiempo. Hoy
en día, si queremos educar a los niños, hay que enseñarles la armonía.
Yo salí de la escuela totalmente perdido. Aprendí muchas
cosas racionales, un poco de cultura general pero no aprendí para nada quién
era yo. Salí de la escuela con 18 años y eso se mezcló con la crisis de la
adolescencia, que es la crisis de saber quién eres.
¿Cuándo supiste quién eres?
Empecé a saber quién soy hace poco. Me ayudaron mucho los
viajes, conocí a muchas personas, vi muchas cosas. Aprendí algo que fue clave:
aprendí a respirar. No recuerdo muy bien cómo aprendí pero sé que entonces fue
cuando empecé a sentirme en armonía
Antes era un loco mosquito que se da contra la luz, no sabe
muy bien lo que quiere porque quiere ser otra cosa diferente a él mismo. Para
mi respirar fue la clave. Y siempre estuve así como un poco triste porque no me
habían enseñado esto en la escuela. Para mi el camino fue largo porque pasó
mucho tiempo antes de aprender. Hacía mucho tiempo que yo era un músico, pero
yo era un músico que no sabía respirar; o sea que no era un músico. Canté
malísimamente durante muchos años porque no sabía respirar. Cantaba con rabia y
con mucha energía, pero no cantaba con armonía. El camino para aprender a
respirar fue a través de los tambores, en Río de Janeiro, en Brasil. Cuando
entendí la base de los tambores, cantaba mejor y tocaba la guitarra mejor. Fue
muy útil en mi camino.
¿Qué aprendiste de tus viajes?
En los viajes entendí que dos y dos no siempre hacen cuatro.
Aprendí las ciencias que los científicos dicen que no son ciencias. Leer las
casualidades y el azar para mi fue un aprendizaje muy fuerte y me sacó un poco
de la encerrona de la sociedad.
¿Qué te permitió a ti romper las barreras?
A mi, lo que me salvó del espíritu cartesiano y que me llevó
a trabajar y a decidir de otra manera son mis impulsos, el instinto. Siempre
tuve la suerte, comparado con muchos adolescentes que nunca tuvieron esto y se
quedaron en el cruce hasta muy viejos, de apasionarme. Y la pasión es la cosa
menos cartesiana que existe. Yo con 16 o 17 años me apasioné por la música y ya
no me importó nada racional. Hice sufrir mucho a mi madre porque para ella era
un problema que dejara los estudios. Trabajé, trabajé, trabajé hasta que la
música me abrió las puertas de la mejor universidad para mi, los viajes. De los
viajes llegué a los tambores, de los tambores a la respiración y de allí a
encontrar mi armonía.
¿Qué otra palabra es importante en tu vida?
La serenidad es otro tesoro. Cuando estás en el centro de
Tokio o de París es difícil encontrar un lugar con energía buena. Entonces la
energía buena la encuentras dentro de ti, y es la respiración. En un lugar que
vibre mal, hay que respirar. Toda la mala energía que entra en ti, la echas
para fuera. He encontrado mil lugares en este mundo donde sé que puedo vivir
feliz, en armonía. Pero en un momento dado me entra mala conciencia de pensar
en mis colegas que se han quedado en el infierno y tengo que volver allí a
resolver… O me traigo a todos mis amigos a un lugar sereno, lo que es una utopía,
o me voy allí a luchar un poco con ellos y cuando me quedo sin fuerzas ya sé
donde tengo que ir. Porque sé que si me quemo mucho y me hundo en algo feo,
creo que sabré siempre volver a equilibrarme de una manera u otra.
¿Sólo las personas que están en equilibrio pueden ayudar en
esta sociedad?
Si tú no estás bien, no estás ayudando, ya estás formando
parte del problema. Para ayudar a la gente, tú tienes que estar bien. Si
quieres ayudar al proyecto, tienes que estar bien. Si estás bien, serás mucho
más capaz de darte cuenta de la parte positiva de lo que has hecho estando
allí, de ver lo bueno y lo malo, y aceptar que te has equivocado. Hay mucha
gente que no acepta que se ha equivocado, y hay que equivocarse mil veces, forma
parte de una educación. Un campesino no es bueno desde el primer día. Es un
aprendizaje y se aprende cometiendo errores. Ahora, con el tiempo miro con
orgullo mi disco Clandestino. Yo no sabía muy bien lo que estaba haciendo, y es
algo real y auténtico que he hecho en mi vida.
¿Clandestino salió de dentro o de fuera?
Salió de dentro pasando por fuera. Todo el tiempo que
dediqué a hacer Clandestino no sabía qué estaba haciendo. Fueron 7 u 8 años de
mi vida en los que estaba fuera de mi. Iba viajando muy perdido porque me pasó
algo que fue durísimo en mi vida: perdí esa cosa que siempre me llevó para
adelante, mi intuición. Pensé que no funcionaba y empecé a actuar con la cabeza
y me perdí y entré en la depresión. Toda la perdición está recogida en Clandestino.
Pero allí también encontré quién era yo; en esa perdición encontré la luz.
¿Qué te sacó de la depresión?
Estaba tan perdido que decidí hacer la cosa más tonta de mi
vida. Había una cosa que me daba un bienestar increíble, era la mirada de las
vacas. La primera mirada de las vacas que médicamente me ayudó fue una mirada
que tuve en el centro de Río de Janeiro. Me encontré una vaca que me miró y me
curó. Era como un quita-dolores. No sé porqué. En un momento dado dije: estoy
tan perdido que a partir de ahora la vida la voy a llevar de manera muy clara:
si hay vaca es que sí y si no hay vaca, es que no. Viví varios años así. Las
vacas me llevaron a Clandestino, fueron ellas. Vivo en Barcelona porque me lo
dijo una vaca. Entraba a una casa, y si no había una vaca decía: bueno, hasta
luego, muchas gracias! Podía ser el quesito de La Vaca que ríe, algo pequeño, y
todas mis decisiones iban en esa dirección. Allí empezaron a llegar
casualidades muy fuertes. Al fin y al cabo no perdí mi instinto, porque me dijo
de seguir a las vacas y llegué a buen puerto. La cosa más extraordinaria que me
pasó con esto de las vacas es que un día mi madre me regaló un libro y ese
libro es el I-Ching. Después de Clandestino, me encuentro con el I-Ching. Mi
madre me dijo que hasta como científica le parecía algo digno de interés. Hice
el I-Ching y al abrir la página ponía: cuida de las vacas y encontrarás la
fortuna. Allí flipé, fueron los días más lindos de mi vida. Va mucho más allá
que mi pequeño caminito de las vacas, me confirmó que mi intuición fue buena,
que no fue un accidente. Es el libro más importante de mi vida.
¿Qué sucedió después de Clandestino?
Sucedió que volví a la música. Clandestino para mi era
cerrar mi etapa de la música. Era sacar todas esas canciones que yo pensaba que
a nadie le gustarían. Yo lo grabé como una especie de terapia personal. Como
decir: mi carrera musical como se dice en occidente, ya fue. Se acabó y a
buscar otra cosa. Pero antes de terminar con la música, sentía que tenía que
sacar esto. Me importaba un pepino que le interesaría a 10 o a 15. Que le
interesase a 2000 me parecía imposible. Yo venía de un estilo de rock y no
pensaba que iba a conectar con otro tipo de público. Poco antes de Clandestino
yo dije adiós, me voy. Me paseaba sin mi guitarra. Pero este disco me agarró y
me ligó a la música.
¿Cómo manejas el silencio en tu vida?
El silencio, nunca lo conocí. Lo conoceré cuando me muera.
Silencio, no hay. Un lugar silencioso, capaz que debajo del mar. Pero en el
mundo, aquí fuera, no existe el silencio. Aunque sea solo el viento, aunque
sean las cabritas haciendo tekelinkelinkelink, siempre hay ruido. Hay ruidos
armoniosos y hay ruidos predadores. Hay ruidos que te cargan de buena energía y
hay ruidos que te cargan de mala. Silencio, silencio, algún día me tocará pero
¡eh!, sin prisas… Por ahora tengo curiosidad de vivir todo esto. ¿El silencio
completo…? Hablemos de la calma, que ahora empiezo a agradecerla muchísimo.
Durante muchos años de mi vida, no la soportaba. Entraba a mi casa, encendía el
televisor y la radio y me ponía a grabar. Todo junto. Ponía un disco, todo al
mismo tiempo y grabando. Algo que se hizo un poco marca mía son ruiditos por
todos lados. Yo siempre vivía así. Viví años con una cosa horrible, dormir la
noche entera con la radio encendida. Malas costumbres de gira, del hotel,
compartir habitación con drogadictos de la televisión. Me acostumbré y la
necesitaba. Pero ahora me lo he quitado. Lo que antes no sabía hacer y ahora
aprecio es escuchar los sonidos de la calma. Escuchar el mar. Eso viene con la
respiración también porque cuando gozas de respirar, necesitas esos lugares.
Sino, no te concentras. Ya vas a por ellos, necesitas momentos de calma para
poder meditar y respirar.
Necesitas música tranquila, que yo siempre fui de rock y la
música tranquila nunca me gustó. Pero ahora pongo música tranquila. Cuando voy
a respirar… tengo mi música para meditar. Antes me iba el rock y decía que eso
era para los hippies, que no era lo nuestro. Ahora escucho cosas que con 17
años me hubiera tirado piedras a mi mismo. El instinto del adolescente, de
seguir las modas. Yo era rockero. La música hippie y todo eso, malo, aburrido,
tonto. Ahora escucho a Ravi Shankar. En aquella época, Ravi Shankar era el
enemigo, pensaba que me iba a infectar.
¿Cuándo tomaste conciencia de la ecología?.
Cuando aprendes a respirar tienes que ser ecologista. Porque
para respirar tienes que estar en un lugar sano. Ir en bicicleta detrás de un
autobús te mata. Yo he sido mensajero en bicicleta muchos años en París cuando
intentaba vivir de la música, y he chupado gasolina más que una rata muerta.
Después de aprender a respirar aprendí a comer. Entiendo que
lo que metes en el cuerpo es lo que eres. Así te das cuenta del escándalo, de
todo el problema de la sociedad. Que la seguridad social es un agujero.
Los políticos no encuentran cómo arreglar el problema de la
seguridad social ni por la izquierda ni por la derecha. Si enseñas a los niños
en las escuelas a comer bien y a cuidarse, en 30 años no hay más problemas de la Seguridad Social
porque no habrá ni el 10% de enfermos que hay hoy. El problema de la salud es
un problema educacional. Si enseñas a los niños a cuidar su cuerpo, a comer
sano y a observarse, se acaban muchos problemas. Pero nunca hemos aprendido en
la escuela a comer bien porque no le interesa a la economía.
La gente que come bien está sana y no se medica…
¡Claro! El problema es que si resuelves eso se pone patas
arriba toda la sociedad. Si la gente entiende que comer bien no es ir al
supermercado a comprar miles de kilos de mierda y entienden que se puede comer
bien y barato, cuidando su cuerpo y con gusto, se acabó todo el rollo. Toda la
industria agroalimentaria se va al carajo. Pero la economía mundial no se puede
permitir una educación buena porque la dictadura del dinero se está metiendo
una bala en el pie. Para la comida, es evidente. Y para la medicina igual. Las
farmacéuticas nunca van a permitir que los niños coman bien y se cuiden porque
se les acaba el chollo. El gran problema de la sociedad es la industria agroalimentaria
y la farmacéutica.
Nunca van a aceptar tal como son hoy que a los niños se les
enseñe de manera sana.
¿Sigues buscando el ideal o ya lo estás viviendo?
¡Uy!, no. Así como está el mundo, nadie está viviendo el
ideal. Tengo un ideal, no vivo el ideal. Está la cosa complicada. Es ahí cuando
hay que estar aún más fuerte. Lo he aprendido en Latinoamérica: cuando más
difícil está la cosa, más hay que ser optimista, porque sino, te hundes. Si la
cosa está muy difícil, la única solución es el optimismo. O sino, pesimismo y
te vas a la mierda del nihilismo. La peor postura es el cinismo porque no te
mojas y criticas todo. Occidente está repleto de cínicos. En el mundo
periodístico, hay tantos que da rabia. Cuando se habla de gente activista o
delaltermundialismo, los periodistas políticos decían cínicamente: estos son
unos idealistas, la política es otra cosa. Ser cínico es ser cobarde y no
mojarte. Critico, digo que es una mierda, pero no me mojo. Lo único que merece
la pena es el optimismo. Eso lo ve más la gente que está en situación difícil.
En Latinoamérica estás en un barrio y hay un tío que tiene 5 hijos y no tiene
para darles de comer. Lo único que le queda es el optimismo. Tiene que salir a
la calle a buscar dinero. No hay tiempo para la depresión, no hay tiempo para
decirte ay, que no lo voy a conseguir, no voy a salir para buscar comida para
mis hijos porque yo soy pesimista. La supervivencia depende del optimismo es
supervivencia. En nuestro mundo, todos tienen algo de comer y lo mínimo
asegurado y se diluyen en mil cosas.
¿Y qué podemos hacer?
La mayoría de los gobiernos en el mundo están bajo una
dictadura de las farmacéuticas y de la industria agroalimentaria y la educación
va detrás. La educación no hace dinero, cuesta dinero. Quién manda en este
mundo es quién genera dinero. Esa gente nunca va a permitir que se extienda la
vida sana. Permiten que cierta elite se autocure y haga yoga y todo eso. Pero
que la masa empiece a sanarse y a comer bien es impensable para ellos, es su
muerte. Se conseguiría por la educación pero la educación cuesta dinero y ellos
tienen el dinero.
¿Qué representa el dinero para ti?
Si lo miramos simbólicamente es una cosa fácil de decir: el
dinero es el diablo. No vivimos en la democracia, vivimos en la dictadura del
dinero. En los países no democráticos y en los países democráticos también.
Allí no hay democracia, y aún menos en los países capitalistas donde el dios es
el dinero, ¡pero si es el diablo! El dios del capitalismo es el dinero, y esa es
la enfermedad grave de nuestra sociedad. Es una dictadura. Hace años que todo
el mundo sabe que en Mallorca se destruyen las costas, y que hay que acabar con
esto. Pero no se para porque estamos en una pseudodemocracia en la que el
dinero sigue mandando. Van a seguir destrozando las costas porque el
capitalismo es caníbal, es depredador.
En el capitalismo tal como se ha practicado hasta hoy en
día, no existe el comercio justo. En mi cultura, la del rock, del punk, el
negocio era algo feo. Pero no lo es. En un negocio, cuando las dos partes que
negocian se van con la sonrisa, es algo bonito. Puede llegar a ser un arte. En
el Norte de África es un arte. Hay culturas que toman el negocio como un arte.
Hay unos que consideran que lo único que importa en el mundo son los negocios y
a matar. Hay otros que piensan que cuando hay negocio es sucio, como mi padre.
Mi padre no habla de dinero, le parece algo sucio. Yo creo que con el tiempo ha
entendido que con dinero o sin dinero, negociar quiere decir compartir. Tú tienes
esto, yo tengo esto. Tú necesitas esto, yo tengo esto. Y el negocio puede ser
el intercambio sin el dólar en el medio. Si las dos partes salen contentas, es
tan lindo como una canción. El problema de esta sociedad es que uno gana y otro
pierde. Para que exista el comercio justo, las dos partes tienen que querer el
comercio justo. Porque si tu vienes con el comercio justo y en frente hay una
empresa clásica, ¡el tío encantao! Te come con patatas y te devora.
¿Crees que en las altas esferas hay gente con conciencia?
Supongo que por allí arriba deber de haber uno que tiene un
poco de conciencia de que esto no puede seguir así, hasta varios. Pero la
locura del sistema hace que ninguno de ellos se baje de la mula, si se baja de
la mula los otros lo van a devorar. Es un mundo de depredadores. Si uno un día
decide sercool y estar de buena onda, no dura ni tres días, se lo comen. Este
es el problema de la locura del sistema. En un mundo de depredadores. La utopía
es que todos digan al mismo tiempo: cambiamos las reglas. Pero como quede uno,
se los come a todos. No creo que se pueda resolver de arriba porque el sistema
está construido así. Quien tiene poco dinero es comido, desaparece.
¿Cuál es tú sentido de la vida?
Es muy terrible lo que voy a decir pero si nos fijamos en la
naturaleza, si queremos ser como toda la naturaleza que está aquí, tenemos que
nacer, crecer, procrear, educar y despedirse. Esa es la base de la base. ¿Qué
otro sentido de la vida tiene un árbol, una planta, un perro o un pez?
Me gustaría que me hablaras del amor…
No sé como se explica eso. Es una cosa etérea. Es un
sentimiento, es un gigante, es un enano, es el mar… puedes estar enamorado de
tantas cosas. Puedes estar enamorado de una persona, de una mujer, de tus
hijos, los hijos de la vecina, del mar, de un cuadro, de una canción. El amor
es estar apasionado. Vayamos por partes. ¿Qué tipo de amor, el de una mujer?
Sí…
Hoy en día estoy enamorado pero no sé qué es el amor. Toda
mi vida es la pasión así que me conviene el amor porque es pasión. Si no hay
pasión, puede ser convivencia que también puede ser muy lindo. Que sea entre un
hombre y una mujer o dos hombres o dos mujeres. Tiene que haber algo
inexplicable que hace que haya pasión. Cuando estás enamorado es muy difícil
pensar en otra cosa que en la persona que amas. Lo que es terrible y super
doloroso es cuando hay amor que no es compartido. Eso duele terriblemente, no
se lo deseo a nadie… Cuando hay suerte y es un amor compartido, es fabuloso, es
una energía como un volcán. Algo está pasando, entonces empieza la convivencia,
y dos personas que se aman conviven juntos porque ya no se quieren separar. Es
imposible separarse porque hay fusión… Mi gran pregunta es ¿una vez que te has
fusionado, cómo mantener esta fusión dentro de la sociedad?. Mantener el amor
dentro de la sociedad… El amor es efusivo hasta que empieza la convivencia. Y
la convivencia es un arte muy difícil, una alquimia difícil.
¿Y la libertad?
Agradezco mucho mi libertad. Se puede llamar egoísmo, pero
yo soy una persona a la que le gusta sentirse libre y cuando me enamoro de
alguien quiero sentir que la persona que está conmigo se siente libre también.
En muchas parejas el amor acaba siendo una cárcel. El amor, cuando ya es convivencia,
tiene que ser una libertad inmensa para los dos seres que están juntos. Quiero
decir que los dos se aman tanto que están juntos pero libres los dos. Ninguno
de los dos tiene miedo de perder al otro. Cada uno de los dos tiene que tener
la fuerza de nunca tener miedo de perder al otro. De siempre dejar la jaula
abierta. Mi definición del amor, la que a mi me conviene y que yo busco es: dos
personas están enamoradas y entonces hay esa fusión que hace que estas dos
quieran estar juntas, pero al mismo tiempo la libertad del uno y la libertad
del otro también están enamoradas. Esa es mi definición del amor.
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