Las extremadamente bajas temperaturas que azotan a Europa
desde hace una semana son un fenómeno "destacado" pero "no
inusual ni excepcional" en invierno, según explicó hoy la Organización
Meteorológica Mundial (OMM).
"Este fenómeno no es inusual, es parte de las extremas
manifestaciones en el invierno del hemisferio norte", afirmó con
contundencia el director de la división de aplicaciones de datos de la OMM,
Omar Baddour.
De hecho, las temperaturas registradas, si bien son muy
bajas, no han batido récords históricos.
"Hace 30 o 40 años estos fenómenos eran más frecuentes
que actualmente, lo que pasa es que ahora cuando ocurren, son más fríos",
apuntilló Baddour.
Además, el científico recordó que, hasta la extrema caída de
las temperaturas, este invierno estaba siendo mucho más caliente de "lo
normal"
.
El fenómeno que evidencia Europa este año se debe a una
oscilación negativa del Ártico, lo que provoca que haya temperaturas muy bajas
en el continente pero bastante templadas en el Ártico.
Esta oscilación permitió que una ola de altas presiones
provenientes de Siberia entraran por el noroeste y se instalaran en el
continente, manteniendo las temperaturas gélidas, y bloqueando las tormentas
marítimas y la masa de aire más templado que normalmente sopla desde el
Atlántico oeste al este.
"Lo que evidenciamos son una serie de perturbaciones
clásicas. Normalmente los vientos entran de oeste a este y traen lluvias pero
no temperaturas tan bajas. Este año, el viento siberiano viaja de norte a sur,
por eso ha llegado a lugares como el Magreb, y hace mucho frío porque ha
bloqueado los vientos del oeste", aclaró Baddour.
Lo que es un poco más extraordinario es el hecho de que el
bloqueo de la masa de aire templado está siendo considerablemente largo, pero
incluso así no es una rareza para los meteorólogos.
De hecho, una alta presión similar sucedió en el invierno
del 2009-2010 en el hemisferio norte, cuando la estación en su conjunto fue
mucho más fría, desde inicio de diciembre y hasta finales de febrero, pero las
temperaturas fueron menos extremas.
En ese invierno, se combinó la entrada de una masa de altas
presiones siberianas con el fenómeno de El Niño, que sucede cuando la
superficie del océano Pacífico se calienta más de lo normal provocando
alteraciones climáticas.
Este año, se dan temperaturas extremadamente bajas, no se
está detectando El Niño, y sí un leve fenómeno de La Niña, que ocurre cuando la
superficie del océano Pacífico se enfría más de lo usual provocando también
alteraciones climáticas.
"Hay estudios que muestran la relación entre la
combinación de las oscilaciones del Ártico con El Niño y la llegada de fuertes
olas de frío. Actualmente, se abre una duda científica respecto a si la
combinación de las altas presiones más La Niña, también pueden provocar amplias
olas de frío", aseveró el científico.
"Tenemos que esperar al final del invierno para poder
dar respuesta a todas estas preguntas".
Normalmente, las altas presiones siberianas son bastante
secas, y de hecho en Europa central está siendo así, pero en zonas
meridionales, el aire polar se nutrió de un flujo húmedo del Mediterráneo
Central que provocó nevadas en los Balcanes, Rumanía, Bulgaria, Italia e
incluso en Argelia.
Las altas presiones del Ártico provocan el influjo de bajas
temperaturas hacia el sur pero calentamiento en el Polo Norte.
Preguntado sobre si este fenómeno podría incrementarse
ayudado por el calentamiento global y provocar inviernos más fríos, Baddour fue
cauto: "Hay una hipótesis que dice que si el Polo Norte se comenzara a
deshacerse, cambiaría la salinidad de las corrientes del Golfo y esto podría
provocaría inviernos más fríos en Europa. Pero esto necesita confirmarse con
estudios científicos más sólidos que los que existen".
Con respecto a cuanto puede durar este fenómeno de frío
extremo en Europa, Baddour previó que la situación puede mantenerse dos o tres
semanas más, aunque señaló que "parece" que podrá mejorar la próxima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario