La ola de terrorismo se veía venir desde hace mucho tiempo y los gobiernos deberían haberlo previsto, afirman reconocidos demógrafos rusos.

Residentes de la localidad siria de Raqa ondean la bandera del Estado Islámico / Reuters
Según Vishnevski, el radicalismo tiene sus raíces en las clases sociales marginadas de los países del tercer mundo, que durante años han sido explotados por las naciones desarrolladas.
"La explosión demográfica en los países del tercer mundo"
"En África, los países de Oriente Medio y Asia existe una alta tasa de natalidad, lo que ha provocado una explosión demográfica, dando como resultado un dramático cambio en el balance demográfico y geopolítico", comentó el demógrafo y economista, miembro de la Academia de Ciencias de Rusia.
Vishnevski prevé que la población en los países subdesarrollados aumentará drásticamente y a mediados del siglo XXI, de las 20 naciones más pobladas, solo tres serán países desarrollados, "del norte".
Los grandes abismos entre las clases sociales
"Debido a la gran presión demográfica en las naciones en vías de desarrollo, en la sociedad se observa un gran abismo entre una clase y otra. Las clases sociales marginadas, por la pobreza, falta de educación, entre otros factores, tienden a perder su identidad cultural y se vuelven más susceptibles a todo tipo de propaganda fundamentalista. Las personas de esta clase son presas fáciles de cualquier manipulación política", asegura el doctor en economía.
La presión demográfica ya ha provocado una migración masiva hacia los países del primer mundo. Y entre los migrantes hay personas radicales, continúa. Pero son radicales, no porque sean musulmanes, sino por las tensiones internas en sus países que tienen raíces políticas, económicas, ecológicas y culturales, explicó Vishnevski.
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