jueves, 3 de enero de 2013

Denunciar los crimenes de Israel es antisemitismo





El CSW como mecanismo de la “Hasbará” sionista
La “hasbará”, término que en hebreo significa “la explicación” supone una especie de organización no formal ni de hecho, que promueve el aparato de propaganda israelí en todo el mundo a los fines de explicarle, sobre todo a los miembros de las comunidades judías del mundo, la “verdadera historia de Israel” por medio de una cantidad de espacios virtuales, medios de comunicación, acciones concretas como la realización de exhibiciones, etc. El aparato de propaganda sionista al desnudo supone la compra de voluntades, medios y recursos en todo el mundo, destinados a explicarle a la humanidad la legitimidad del “Estado judío” como tal y sus acciones contra los palestinos, quienes resultan los malos de la película. Y la historia. Israel, por medio de este aparato de propaganda se posiciona como víctima histórica de los árabes al mismo tiempo que “enseña” al mundo la histórica victimización del “pueblo judío”, que históricamente habría sido víctima de la persecución y el odio por el solo hecho de ser “el pueblo elegido”. Según las explicaciones de la “Hasbará” Israel desde su nacimiento ha buscado la paz y no ha encontrado nunca un socio dispuesto en Oriente Medio.
La “hasbará” funciona de manera eficaz en el mundo judío, a pesar que en la actualidad, sobre todo en las últimas décadas, el mundo judío ha sufrido toda clase de fracturas a su interior, con agrupaciones y organizaciones judías que no solo no comulgan con el sionismo y el Estado de Israel, sino que además se erigieron en denunciantes de los crímenes que el propio Israel comete en nombre del judaísmo mundial. A quienes no ha podido convencer, la “Hasbará” se ha ocupado de atacar, difamando y acusando directamente de antisemita a aquellos, que siendo judíos o no, cuestionen, critiquen o denuncien a Israel y a sus dirigentes políticos.
En este sentido, el CSW es un eslabón más de esa cadena hasbarádica que promueve el ataque a todo aquel que denuncie a Israel, instalando un discurso de “amigo / enemigo” legitimado, a su vez, por la victimización del fundador del centro, Simón Wiesenthal, quien fuera en última instancia, según la historia sionista oficial, un sobreviviente del antisemitismo nazi. Si Wiesenthal sufrió en carne propia el holocausto, nadie más que él y su centro, con la suficiente legitimidad para indicar quiénes son los antisemitas y por ende, elaborar un podio con los principales antisemitas del mundo periódicamente.

Pero vayamos más a fondo en la cuestión sobre qué es el CSW y las denuncias que pesan sobre la honorabilidad del Centro. Volviendo a Finkelstein, judío norteamericano, hijo de sobrevivientes del holocausto nazi, pone los puntos sobre las íes en la implicancia del CSW en el marco de La Industria del holocausto, que como sostiene el politólogo, la mancha que le pesa es más grande que las denuncias de antisemitismo que le podemos leer.
En el capítulo de su libro, en el que habla de la extorsión que supuso la presión de algunas organizaciones para hacerse con cuantiosas sumas de dinero, Finkelstein desbarata un plan urdido para extorsionar a Suiza por parte del propio CSW. Según se denuncia en el mencionado libro “el rabino Marvin Hier, director administrativo del CSW, hizo la espectacular afirmación de que los suizos habían encarcelado a refugiados judíos en “campos de trabajo forzados”. Al mismo tiempo denuncia que Hier “dirige el CSW como un negocio familiar y tiene en plantilla a su mujer y a su hijo; en conjunto, los Hier cobraron en 1995 un sueldo de 520.000 dólares.” Y concluye que el Centro “se ha hecho célebre por sus exposiciones permanentes de estilo “Dachau a la Disneylandia” y por “recurrir con éxito a tácticas sensacionalistas y alarmantes para recaudar fondos”.[5]
Esta cuestión nos lleva directamente al siguiente punto que conviene aquí destacar, en orden de poner negro sobre blanco las implicancias de la difamación al caricaturista Latuff y es el uso y abuso que tanto el Centro como Israel hacen del tema “holocausto” para legitimarse en cada acción. Si bien algunas organizaciones se han enriquecido de manera cuanto menos sospechosa, como lo demuestra Finkelstein, el uso por parte de Israel de la idea de antisemitismo y del peligro de un nuevo holocausto judío, les lleva a colocar a cualquiera que critique, denuncie o mencione las atrocidades de Israel contra los palestinos, a estar en el podio de entre los máximos representantes de fama mundial. Y si no en el podio, al menos en el “top ten” del antisemitismo, como llaman desde el propio portal del CSW. Al mismo tiempo que equiparan anti sionismo con antisemitismo siendo que son dos cosas absolutamente distintas. Pero como mecanismo hasbarádico dentro de las comunidades judías, tal equiparación es eficaz y el solo hecho de provenir de una institución que “trabaja” con la memoria del holocausto, ya legitima cualquier barbaridad semántica. De hecho insistimos en los miles de judíos alrededor del mundo que no comulgan con el sionismo y que sin embargo lejos están de ser antisemitas. Pero esto excede lo comunitario relacional dentro del judaísmo y supone el rechazo a cualquier ideología que contemple la diferenciación étnica, de raza, de género, etc etc. Ese rechazo no es exclusivo al sionismo pero se hace evidente cuando la propaganda, bajada de las distintas embajadas de Israel en el mundo, sale a la luz en el apuntalamiento de personas públicas reconocidas, como ya conocemos en Argentina y otros países latinoamericanos.
Epílogo: En palabras de Latuff
Latuff, víctima de la difamación del Centro Simon Wiesenthal ha denunciado la campaña en su sitio de Facebook explicando la lógica de la difamación. Creo conveniente, dejar al lector sus palabras, las que mejor describen la situación en la que el propio caricaturista es víctima:

“Não pretendo me estender mais sobre meu terceiro lugar no ranking dos "maiores antissemitas do mundo" pelo Simon Wiesenthal Center, porque a vida continua e a fila anda, mas deixo aqui registrado como funcionam as campanhas de difamação promovidas pelos defensores do estado de Israel, no Brasil e pelo mundo.

1 - Primeiro lançam uma denúncia de antissemitismo contra alguém que publicamente se colo ca a favor dos palestinos, pode ser uma denúncia forjada, como essa em 2004: http://www.midiaindependente.org/pt/blue/2004/09/290329.shtml. A divulgação pode ser feita na Internet através de blogs ou páginas de associações e federações que apoiam Israel.
2 - Depois disso, a "denúncia" vai parar em portais de notícias, jornais e revistas, para que se torne notícia e tenha algum respaldo. Sabe como é, se deu no jornal, é porque aconteceu mesmo.
3 - Se a "denúncia" for feita contra um artista, haverá uma patrulha ideológica atenta a toda vez que um veículo for publicar um trabalho de sua autoria. Daí quando isso acontece, organizações e indivíduos alinhados com Israel farão pressão contra o veículo, enviando emails de protesto do tipo "não publiquem o trabalho de um artista considerado pelo Simon Wiesenthal Center o terceiro maior antissemita do mundo".
4 - A maior parte dos editores e seus veículos não tem disposição de enfrentar essa chantagem vinda de um lobby tão influente, e acabam muitas vezes recuando, pedindo desculpas e não mais publicando trabalhos deste artista.
Como cierre no me queda más que sumarme a la propia expresión de humor del caricaturista quien además de reírse del “galardón” que le es dado por el CSW, lanza su denuncia sobre la difamación que el Centro lanza sobre su persona, en claro desafío que ni esta ni ninguna otra difamación en su contra, lograrán silenciar sus plumas. Esperemos que así sea, pues las caricaturas de Latuff son imprescindibles para iluminar un tiempo de oscuridad, desde el humor en muchos casos, pero desde el retrato de la más cruel realidad. Algunos podrán negarla, pero atacan a Latuff porque se ven reflejados en sus ilustraciones como un espejo y lo descalifican con un mote que ya no engaña a nadie. Los antisemitas tendrán entonces, que buscarlos en otros lugares, pues en el arte de denuncia solo encontrarán eso, la multiplicación de una denuncia urgente y necesaria, cada vez que la mano criminal acomete contra el pueblo palestino.
NOTAS
[1] Norman Finkelstein: La Industria del Holocausto, P. 41, Edit. S XXI.
[2] El sitio web de Latuff donde pueden apreciarse sus caricaturas sobre Israel y medio oriente todo: http://latuffcartoons.wordpress.com/
[3] Cuando hablamos del peligro para la paz mundial, nos referimos a varias cuestiones. En primer lugar al apoyo que el propio Israel diera en el pasado a cruentas dictaduras en el cono sur; en segundo lugar al aparato militar de Israel que cada tanto se lanza a una aventura guerrera; en tercer lugar al arsenal nuclear reconocido único en la región con un poder de destrucción importante.
[4] http://www.wiesenthal.com/atf/cf/%7B54d385e6-f1b9-4e9f-8e94-890c3e6dd277%7D/TT_2012_2.PDF / La traducción me pertenece.
[5] Norman Finkelstein: La Industria del Holocausto, Pp. 100 - 102, Edit. S XXI.


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