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| Eduardo Galeano (I), Escritor y Periodista uruguayo, fue recibido por Roberto Fernández Retamar (D), presidente de la "Casa de las Américas", el 12 de enero de 2012, en el aeropuerto "José Martí" de La Habana AIN FOTO/Oriol de la Cruz ATENCIO |
El escritor uruguayo Eduardo Galeano afirmó hoy a su llegada
a La Habana
que la neutralidad es imposible en un mundo que se divide entre indignos e
indignados.
A su juicio en todas partes se respira una energía de
cambios que busca manifestarse. Las izquierdas, opinó, están en todos lados.
Los procesos de cambios que de veras se dan, crecen lentamente de abajo hacia
arriba y de adentro hacia fuera. A veces son silenciosos, casi secretos, pero
existen en todas partes.
Vuelvo a Cuba sin haberme ido porque esta isla siguió
siempre viva dentro de mí, en mis palabras, en mis actos y mi memoria, una
memoria viva de todo lo que de ella recibí, aseveró.
Nunca oculté mi admiración por esta Revolución, ejemplo de
dignidad nacional y solidaridad en un mundo donde el patriotismo es un derecho
negado a los países pequeños y pobres, destacó.
Nunca conocí en mi vida un país tan solidario como este,
ninguna Revolución tan ofrendada a los demás como esta, expresó.
Al referirse a su relación con Casa de las Américas, mi
Casa, dijo, destacó que en los inicios fue un amor poco correspondido. Recuerdo
como escribí Las venas abiertas… para llegar a tiempo al concurso literario.
Tanto esfuerzo y perdí en el certamen, rememoró.
Laureado luego en tres ocasiones, regresa a la institución
para presentar su libro Espejos, una historia casi universal, Premio Honorífico
de Narrativa José María Arguedas 2011.
Es un texto, comentó, en el que ofrezco una tentativa de
ayudar a la recuperación del arcoiris terrestre que contiene más colores y
fulgores que el celeste.
Quería ayudar a recuperar esos colores perdidos porque
estamos ciegos, mutilados por una largísima tradición de racismo, de machismo,
elitismo, de militarismo y de otros ismos que nos impiden descubrirnos en toda
la plenitud de nuestra belleza posible, apuntó.
A una pregunta sobre si creía que el presidente
estadounidense, Barack Obama, había leído su libro Las venas abiertas de
América Latina, que el gobernante venezolano, Hugo Chávez, le obsequió en 2009,
durante la Cumbre
de Trinidad y Tobago, respondió que fue un acto simbólico.
No creo que lo haya leído. Fue, afirmó, una manera de
decirle a Obama que existen otras voces distintas a las que esta acostumbrado a
oír de sus asesores.
Sobre cómo ve a América Latina expresó que hoy está
caminando. Yo también camino, caminar es un ejercicio imprescindible, creo que
las ciudades se conocen o se reconocen con los pies, se leen con los pies.
Lo mismo ocurre con los procesos colectivos, agregó, cuando
se viven como se deben vivir las cosas, se camina, se anda. Así uno entra en
otro, concluyó.

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